Cada comienzo me exige una enorme dificultad. De voluntad y decisión, de acción.
Particularmente eso: La acción. Quizás resulte medio torpe la explicación, pero jamás creí que existiese la libertad. Uno puede elegir qué ropas ponerse a la mañana cuando se levanta, o qué va a desayunar; pero no mucho más que eso. Intento vivir de forma simple y ligera, sin planificaciones ni cuestionamientos. Tratar de hacer lo que se quiere cuando así se desea, disfrutar pequeñísimos y fugaces momentos que la vida nos acerca, quizás para olvidarnos por un ratito de nuestra existencia. Y es por eso que la no-acción es mi forma de ser, transcurrir, sin forzar los días ni las cosas…