martes, 9 de marzo de 2010
un paréntesis
(Tradicionalmente veo la transmisión de los Oscars; aunque este año no pude, porque estaba estudiando. No vi muchas de las películas que fueron nominadas. Estaba tan segura de que Campanella no iba a ganar como de que aprobaría el final que rendí hoy. Cuando ganó, se me cayó la estantería –casi literalmente-: Agarré apuntes y libros y textos y estudié hasta la desesperación. Como decía, hoy rendí. Fui creyendo, una vez más, que mis certezas son puras improbabilidades; no me tenía mucha fe. Aprobé. Nunca voy superar el miedo a los finales orales. Siempre hay algún insensato que dice: “yo prefiero rendir oral”, já. La semana pasada fui a ver Medea, en el San Martín, porque había preparado una humilde exposición sobre tragedia griega. La adaptación es brillante y no debe haber mejor interpretación de Medea en el mundo que la desempeñada por Cristina Banegas. Igual, a los profesores no les interesó nada de lo que dije. Me duele la cabeza. Tengo sueño. Creo haber dormido dos horas. Después de rendir, me junté con las chicas. Tomé un té y compramos un regalo. Me voy a dormir. Apenas termine de rendir, me voy a proponer la difícil tarea de resucitar a varios muertos, o al menos uno: este blog.)