viernes, 21 de mayo de 2010

Ayer me pasó a buscar mi papá por la facu. Salí dos horas más temprano de lo debido y fuimos al parque Rivadavia. Mi papá quería comprar un juego para mi primito, yo me quedé mirando libros. Nunca compro libros en el parque. Voy a empezar a hacerlo. El apresuramiento que mi padre tenía no me permitió mirar casi nada. Yo me sentía como mi mamá cuando va a comprarse ropa, mirando todo con detalle y dudando mucho de cualquier cosa, mientras otro espera en la puerta preguntándose cómo hace para tardar tanto. Decididamente, hay que ir solo a comprar libros. Antes de irnos, cuando ya me hacía señas a lo lejos, compré kitchen, de yoshimoto. Novela que quiero leer desde hace ya muchos años, por aquel tiempo encontré en la revista Ñ una reseña que me interesó. Por aquel tiempo leía la Ñ. lo único de elogiable que tiene este libro es su extensión: es una novela cortita. No me gustó.
Cambiamos de tema porque no da para ampliar. La semana próxima termina Lost. No me quiero adelantar, aunque ayer ví el anteúltimo capítulo y se me puso la piel de gallina. Es el mejor programa de la historia de la televisión universal. Sí.
Hace mucho no actualizo este blog. Diversas urgencias y de distinto tamaño lo han impedido. De todas las veces (2 o 3) qe dije voy a actualizar, cada intento fue abortado. Básicamente porque pienso que no hay nada para decir. O que no quiero volver siempre a los mismos temas, aunque sean los que a mí más me gusten. En la clase de ayer, el profesor decía: “díganme si estas cosas ya las dije, no me gusta repetirme”. Quizás sea el riesgo de la repetición, lo que inconscientemente se evita que fuese, lo verdaderamente constituyente de uno mismo.