domingo, 5 de octubre de 2008

Todos los días soy domingo.
Cuando duermo, soy domingo a la noche.
Cuando pienso y me angustio, soy domingo nublado
y dejo pasar las horas, y sigo pensando:
el domingo es un existencialismo barato.

Los domingos se disuelven las calles
Y las ciudades se vuelven desiertos:
inmensidades de nada
ocupan los vacíos
que otros dejaron.

Y en ese silencio descubro
que no soy un domingo cualquiera:
soy un domingo con resaca.