La pequeña me pidió que le haga upa, y desacostumbrada como estoy a hacer esfuerzos inútiles, sumado a su crecimiento vigoroso en los últimos tiempos, no pude alzarla tanto como a ella le hubiera gustado. Me excusé: “no tengo mucha fuerza, tendría que comer espinaca como popeye”, e inmediatamente después de su estupefacción, me pregunta atónita: “¿Quién es Popeye?”. Espanto y más desolación.