domingo, 1 de marzo de 2009

Hugo Mujica

Palabras

(Todo ocurrió en palabras que no dicen lo que dicen ni el silencio que las dice, en palabras muertas, en las que la muerte va diciéndose mientras nos decimos, mientras nos habla para llegarnos a callar.)

I
Buscabas una, no todas, una palabra en la cual escucharnos, desde la cual llegarnos a decir; podría haber sido la palabra "fuente", pero no era "fuente" ni era una fuente en la que nadie se hubiera mirado: una fuente sin nombrar. Era la palabra que faltaba en cada historia leída, la que había quedado sin narrar en todas las historias escritas, era la ausencia que hacía del punto final de todos los libros una caravana infinita, un infinito punto de suspensión, un infinito suspendido en cada final.

II
Hablábamos hasta la sed, hasta el grito en que callan los sedientos (el grito con que los náufragos tragan el agua que los traga), después callamos, pero tampoco fue el silencio (esa evasión de los que no hablan, eso que se evade cuando hablamos).

Buscábamos la palabra en forma de hueco de esa palabra en todas las palabras, el hueco que hace de toda palabra un eco de ese hueco. Buscabas -lo dijiste cuando ya llorábamos- la palabra que no dice nada, la que se dice ella misma en toda palabra que no la dice, en las que no decimos para no llegarnos a nombrar.

*

Alba

quieto,

como no moviéndose
para que la sangre no rebase
la boca

quieto,

como sintiendo un pájaro
herido
en la palma de la mano

sin cerrar la mano
sin abrir los ojos

hay una fe que es absoluta:

una fe sin esperanza.

*

en lo hondo no hay raíces,
hay lo arrancado