
-¿Qué le digustó de la otra noche? ¿Que nos comportáramos como seres libres, que rechazáramos la falsa moral en nombre del placer? ¿Por ser imaginativos, por rebelarnos, por eso protesta?
-Va contra la naturaleza, contra Dios y la religión.
-Espere... vayamos por partes. ¿Qué nos da la naturaleza? ¿No es voraz, destructiva, cruel, traidora y totalmente insensible?
¿Acaso matar y mutilar no es lo que mejor se le da? ¿No ve que el mal es su elemento natural, que emplea su fuerza creadora para llenar el mundo de sangre, lágrimas y pena?
-Es nuestra madre.
-¿Qué madre dedica sus fuerzas a causar desastres, a asesinar sin merced a sus propios hijos? Mire bien: a esa "madre" suya la verá crear con el único fin de destruir. ¡Todo cuanto hace es matar! ¿Qué nos obliga, a sus hijos, a comportarnos mejor? ¡Mataría a una madre como esa! En cuanto a Dios... La Naturaleza no depende de nuestra voluntad o deseo. Pero Dios es un engendro de temores y ansias humanas. La gente siempre fue desgraciada, siempre tuvo miedo. Busca la causa del sufrimiento esperando que termine. Se inventa a un Dios mítico para que cumpla sus deseos. Dios no es más que una fantasía. Nació de nuestro miedo.
-Pero la religión nos enseña...
-¿Qué nos dice el dogma de ese omnipotente dios? ¿Qué puede decir su religión de él? sólo veo a un ser bárbaro y veleidoso que un día crea el mundo para lamentarlo al día siguiente; débil criatura incapaz de imponer su voluntad a los hombres.
-Si Dios nos hiciera perfectos, ¿quién necesitaría su salvación?
-¡Qué banal! ¿Por qué debemos ser dignos de nuestro Dios? Crearnos incapaces de hacer el mal sería un acto digno de Dios. Darle al hombre la libre opción de tentarlo… En su infinita sabiduría, Dios podría vislumbrar el resultado. Descarría a su criatura para divertirse. ¡Qué Dios más terrible! ¡Qué monstruo! ¡Malvado Dios que no merece sino odio y venganza!
-¿No teme la ira de Dios? ¿Su castigo? Dios nunca perdonará semejante blasfemia.
-Va contra la naturaleza, contra Dios y la religión.
-Espere... vayamos por partes. ¿Qué nos da la naturaleza? ¿No es voraz, destructiva, cruel, traidora y totalmente insensible?
¿Acaso matar y mutilar no es lo que mejor se le da? ¿No ve que el mal es su elemento natural, que emplea su fuerza creadora para llenar el mundo de sangre, lágrimas y pena?
-Es nuestra madre.
-¿Qué madre dedica sus fuerzas a causar desastres, a asesinar sin merced a sus propios hijos? Mire bien: a esa "madre" suya la verá crear con el único fin de destruir. ¡Todo cuanto hace es matar! ¿Qué nos obliga, a sus hijos, a comportarnos mejor? ¡Mataría a una madre como esa! En cuanto a Dios... La Naturaleza no depende de nuestra voluntad o deseo. Pero Dios es un engendro de temores y ansias humanas. La gente siempre fue desgraciada, siempre tuvo miedo. Busca la causa del sufrimiento esperando que termine. Se inventa a un Dios mítico para que cumpla sus deseos. Dios no es más que una fantasía. Nació de nuestro miedo.
-Pero la religión nos enseña...
-¿Qué nos dice el dogma de ese omnipotente dios? ¿Qué puede decir su religión de él? sólo veo a un ser bárbaro y veleidoso que un día crea el mundo para lamentarlo al día siguiente; débil criatura incapaz de imponer su voluntad a los hombres.
-Si Dios nos hiciera perfectos, ¿quién necesitaría su salvación?
-¡Qué banal! ¿Por qué debemos ser dignos de nuestro Dios? Crearnos incapaces de hacer el mal sería un acto digno de Dios. Darle al hombre la libre opción de tentarlo… En su infinita sabiduría, Dios podría vislumbrar el resultado. Descarría a su criatura para divertirse. ¡Qué Dios más terrible! ¡Qué monstruo! ¡Malvado Dios que no merece sino odio y venganza!
-¿No teme la ira de Dios? ¿Su castigo? Dios nunca perdonará semejante blasfemia.